EL OFICIO DE LA TOTORACada pueblo, cada localidad, tiene sus propias artesanías, que constituyen un importante patrimonio material e inmaterial que cada país y cada comunidad local deben saber valorar, preservar y potenciar. Las artesanías identifican a los pueblos, que en cada obra y en cada trabajo artesanal expresan algo de su manera de entender el mundo, de su arte, de sus saberes, de sus tradiciones y de sus destrezas. Las localidades que poseen valiosas artesanías tradicionales son reconocidas y valoradas por este patrimonio cultural, siendo constantemente visitadas por turistas extranjeros y nacionales que adquieren sus creaciones como un preciado testimonio y un recuerdo inestimable de lo que han conocido y apreciado en sus viajes y recorridos por el mundo. Las artesanías más antiguas suelen ser las más ricas por su contenido cultural e histórico; por ello son también las más apreciadas. Cada artesanía constituye un oficio complejo, que requiere habilidades estéticas, destrezas manuales, conocimientos técnicos, todo lo cual se obtiene a lo largo de aprendizajes que se trasmiten generacionalmente y de manera práctica, en los propios talleres artesanales. Los artesanos dedican su vida a su oficio, y a lo largo del tiempo van perfeccionando paulatinamente las formas de trabajo tradicionales, innovando en los productos y en los diseños, y comunicando sus conocimientos y habilidades a los hijos y a jóvenes aprendices de quienes esperan que el oficio y el arte que dominan sea conservado para siempre. Es por esto que las artesanías en totora, y el oficio artesanal de la totora, constituyen un patrimonio cultural que merece el más alto aprecio y valoración. La artesanía en totora tiene actualmente, en nuestro país, serias amenazas. La principal de ellas es la progresiva disminución de los totorales bien mantenidos y cultivados, que están siendo afectados por la expansión urbana, la multiplicación de los pozos de agua y de los sistemas de drenaje. Los afecta también la pérdida del conocimiento tradicional que cada vez menos campesinos conservan y trasmiten a las nuevas generaciones. Relacionado con ello, también se está perdiendo aceleradamente el oficio de la totora, ejercido actualmente por personas mayores, de modo que cada vez se encuentran y se forman menos artesanos que trabajan este noble material. La trasmisión de los saberes, destrezas y artes propios de esta artesanía se realiza exclusivamente en los talleres artesanales actualmente operantes, que con dificultad encuentran jóvenes interesados en su aprendizaje. No existen centros de capacitación y formación en este oficio, como los hay respecto a otras artesanías, y es prácticamente inexistente el material pedagógico disponible.
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