A fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la producción agrícola experimentó un notable desarrollo mediante
el uso de maquinaria agrícola. Esta se hizo posible luego de la invención de la máquina a vapor y el desarrollo de
la metalurgia, que permitieron multiplicar la energía empleada en las tareas agrícolas. Así aumentó mucho la productividad
del trabajo, y surgieron nuevos oficios y formas de trabajo asociadas al uso de maquinaria. En el Museo existen en exhibición
diversas máquinas, especialmente tractores, segadoras, aventadoras, enfardadoras, trituradoras, desgranadoras.
TRACTORES
El tractor es una de las máquinas agrícolas más útiles, con ruedas o cadenas diseñadas para moverse con facilidad
en el terreno y con potencia de tracción que permite realizar grandes tareas agrícolas, aun en terrenos duros.
SEGADORAS
La segadora es una máquina agrícola potente, empleada para cosechar y cortar las plantas maduras de cereales.
Posee un gran peine cortador y un largo rastrillo que va delante o al costado de la máquina.
Las antiguas segadoras, como las que se observan en el Museo, eran movidas por bueyes.
RASTRAS Y CULTIVADORAS
Las rastras y las cultivadoras son equipos agrícolas diseñados para desmenuzar las partes o porciones de
tierra que han sido removidas por el arado, y para preparar el campo para poner las semillas en la profundidad deseada.
Están compuestas por una armazón, que puede ser de madera y metal, los dientes y el enganche que la une a la yunta de bueyes,
al caballo o al tractor.
ENFARDADORAS
Una máquina muy empleada en el campo es la enfardadora. Es un instrumento cuya función es hacer fardos de heno,
paja, alfalfa o algún tipo de pasto, aprensando el material para que ocupe el mínimo espacio, y permitiendo amarrarlo
con alambre o pitilla.
Enfardadora de madera. |
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Enfardadora de hierro accionada macánicamente. |
EL LOCOMÓVIL
Destacan en el Museo dos extraordinarios locomóviles, que en las antiguas haciendas y fundos eran el verdadero centro
y nervio de la actividad productiva.
El Locomóvil no es otra cosa que la antigua máquina a vapor que dio comienzo a la primera revolución industrial, diseñada
especialmente para accionar mediante correas diversas maquinarias agrícolas. Los primeros locomóviles datan de 1855, y poco
después empezaron a llegar a Chile estas enormes máquinas importadas de Inglaterra, y que fueron empleadas especialmente en
los aserraderos del sur.